Nadie dijo que iba a ser fácilHasta pronto...Con sólo una palabra...Ten miedo de mayo porque no puede serBusca tu magia....DuetosNiño, siempre niño...El mito de la cavernaHablemos sobre...Mario Benedetti escribe...Keny Arkana - La rage du peupleVideo:Facto DelafeChinito escribe...Hablemos Sobre...Ferrigato escribe... : PANTA REI

20 junio 2007

Nadie dijo que iba a ser fácil

Llevo ya algún tiempo decidiendo qué hacer con mi vida. Ahora que ya parece que las cosas van tomando forma, me doy cuenta de que esta canción de Sopa de Cabra, titulada Camins, ha dado respuesta a muchos de mis interrogantes. La he escuchado una y otra vez a lo largo de estos dos últimos meses. Sentado en la terraza de mi casa sumida en el silencio de la noche, sonaba una vez tras otra esta letra, a la vez que se iba ordenando la marabunta de pensamientos en mi cabeza. Con el perfil de Barcelona de fondo, el mensaje enviado desde mi cerebro se hacía cada vez más claro: nadie dijo que iba a ser fácil encontrar el camino, lo único cierto es que al final habrás de tomar la dirección que marque tu corazón, pese a quien pese.

Quién sabe, quizás también os sirva a alguno para orientaros en vuestra encrucijada.

Simplemente, escuchadla...

Camins, que ara s'esvaeixen
Camins que hem de fer sols
Camins vora les estrelles
Camins que ara no hi son

Van deixar-ho tot el cor encès pel món
Per les parets de la mort sobre la pell
Eren 2 ocells de foc sembrant tempestes
Ara som 2 fills del Sol en aquest desert
Mai no es massa tard per tornar a començar,
per sortir a buscar el teu tresor

Camins, somnis i promeses
Camins que ja son nous
No es senzill saber cap on has de marxar,
pren la direccio del teu cor
Mai no es massa tard per tornar a començar,
per sortir a buscar el teu tresor

Camins que ara s'esvaeixen
Camins que has de fer sol
Camins vora les estrelles
Camins que ja son nous
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17 junio 2007

Hasta pronto...

Ya se alejan en medio del polvo, en la soledad mineral, en aquella desolada región planetaria. Y pronto no se distinguirán, polvo entre el polvo. Ya nada queda en la quebrada de aquella Legión, de aquellos míseros restos de la Legión: el eco de sus caballadas se ha apagado; la tierra que desprendieron en su furioso galope ha vuelto a su seno, lenta pero inexorablemente; la carne de Lavalle ha sido arrastrada hacia el sur por las aguas de un río (¿para convertirse en árbol, en planta, en perfume?). Sólo permanecerá el recuerdo brumoso y cada día más impreciso de aquella Legión fantasma. "En las noches de luna --cuenta un viejo indio-- yo también los he visto. Se oyen primero las nazarenas y el relincho de un caballo. Luego aparece, es un caballo muy brioso y lo monta el general, un blanco como la nieve (así ve el indio al caballo del general). Él lleva un gran sable de caballería y un morrión alto, de granadero." (¡Pobre indio, si el general era un rotoso paisano, con un chambergo de paja sucia y un poncho que ya había olvidado el color simbólico! ¡Si aquel desdichado no tenía ni uniforme de granadero ni morrión, ni nada! ¡Si era un miserable entre miserables!) Pero es como un sueño: un momento más y en seguida desaparece en la sombra de la noche, cruzando el río hacia los cerros del poniente.

Ernesto Sábato, Sobre Héroes y Tumbas



Se acaba un ciclo, solamente para dejar paso a otro. Como a Lavalle, sólo se nos recordará por lo que cuenten de nosotros, más que por lo que en realidad seamos. Eso, es cosa nuestra. La vida sigue y pronto el polvo que levantamos en nuestra huida y que tejió una cortina que difuminó nuestra silueta, volverá a la tierra de donde despegó. Dejaremos de estar, para pasar a ser. El recuerdo marcará nuestro futuro allá por donde hayamos pasado.

La letanía de nuestro galope debiera certificar ante los incrédulos que seguimos buscando nuestros sueños, que seguimos persiguiendo nuestros ideales por mucho que estos siempre corran más veloces que nuestro caballo. Lo importante no es llegar sino el camino, dicen. El juego de la zanahoria y el palo es el preferido de Utopía. Lugares comunes que hacen referencia a la necesidad de avanzar, de fluir, de cambiar. Y es que, nuestra existencia es mucho anterior a nuestra esencia, la precede, por lo que no caben excusas. Existir es cambiar y arriesgar. En palabras de Sartre, “el ser humano está condenado a ser libre, es decir, arrojado a la acción –y responsable plenamente de la misma, y sin excusas-“.

Asumiendo que nuestra partida pueda convertirnos en fantasmas para los que se quedan, ya tenemos hecho la mitad del trabajo. Asumido esto, cargadas las alforjas y avituallados con recuerdos e ilusiones ya podemos emprender la marcha. En mi zurrón, la sonrisa de cada uno de vosotros, vuestros consejos y lo mejor que me habéis podido dar: vuestra amistad. Pondré el zurrón a buen recaudo para abrirlo sólo cuando necesite volver a sentir que no hace mucho que estuve, pero que pasé a ser recuerdo. Como a la Legión fantasma de Lavalle, recordadme con mi uniforme y con mi sable de caballería, erguido sobre mi caballo blanco. Sólo yo sé que mi cotona raída es la única prenda que cubre mi cuerpo maltrecho, aun tembloroso ante lo desconocido de mi andanza. Que seáis mi viejo indio, que yo os prometo regresar, para volver a estar…y dejar de ser recuerdo.

Hasta siempre.
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14 junio 2007

Con sólo una palabra...

Paz y serenidad al atardecer, en tu regazo... ¿Hay acaso algo mejor que eso? ¿Existe algún otro momento que pueda saciar tanto el espíritu a cambio de tan poco? Cientos de pensamientos aprovechan entonces para arremolinarse en mi cabeza. Y entonces tú preguntas: -qué; y yo respondo con un: -nada; ese nada que, en realidad, intenta abarcar todo lo que quisiera decirte pero no puedo, simplemente porque no sé por dónde empezar.

Y mientras Bruno aspiraba la brisa que pesadamente llegaba del río, Martín recordaba momentos parecidos en aquel mismo parapeto con Alejandra. Acostado sobre el murallón, con la cabeza sobre su regazo, era (había sido) verdaderamente feliz. En el silencio de aquel atardecer oía el tranquilo murmullo del río abajo mientras contemplaba la incesante transformación de las nubes: cabezas de profetas, caravanas en un desierto de nieve, veleros, bahías nevadas. Todo era (había sido) paz y serenidad en aquel momento. Y con tranquila voluptuosidad, como en los somnolientos e indecisos instantes que siguen al despertar, reacomodaba su cabeza sobre el regazo de Alejandra, mientras pensaba qué tierno, qué dulce era sentir su carne debajo de su nuca; esa carne que en opinión de Bruno era algo más que carne, algo más complejo, más sutil, más oscuro que la mera carne hecha de células, tejidos y nervios; pues también era (pongamos el caso de Martín), era ya recuerdo y, por lo tanto, algo que se defendería de la muerte y de la corrupción, algo transparente, tenue pero con cierta calidad de lo eterno e inmortal; era Louis Armstrong tocando su trompeta en el Mirador, cielos y nubes de Buenos Aires, las modestas estatuas del Parque Lezama en el atardecer, un desconocido tocando una cítara, una noche en el restaurante Zur Post, una noche de lluvia refugiados debajo de una marquesina (riéndose), calles del barrio sur, techos de Buenos Aires vistos desde el bar del piso veinte del Comega.

Y todo eso lo sentía a través de su carne, de su suave y palpitante carne que, aunque destinada a disgregarse entre gusanos y grumos de tierra húmeda (típico pensamiento de Bruno), ahora le permitía entrever esa especie de eternidad; porque como también alguna vez le diría Bruno, estamos de tal modo constituidos que sólo nos es dado vislumbrar la eternidad desde la frágil y perecedera carne.

Y él había suspirado entonces y ella le había dicho "qué". Y él le había respondido "nada", como respondemos cuando estamos pensando "todo". Momento en que Martín dijo casi sin querer, a Bruno:

—Aquí estuvimos una tarde con Alejandra.

Y como si no pudiera detener su bicicleta, perdido el control, agregó:

—¡Qué feliz fui aquella tarde!

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31 mayo 2007

Ten miedo de mayo porque no puede ser




Lo que sientes sólo te importa a ti. Es lo que le demuestras a la gente que quieres lo que realmente importa. Eso es lo único que cuenta.


The Last Kiss D: Tony Goldwyn



Tu olor de almizcle se escurrió entre mis dedos como si de arena de la Costa Catalana se tratara. La eterna espera acabó con noches de blanco satén y mañanas de crepes azucarados. Los besos almibarados dejaron paso a desencuentros por los pasillos. Ya no más sonrisas ni miradas furtivas. Ya nada de caricias disimuladas. Sólo miradas desviadas...
Efectivamente, avisaste pero no hice caso. Efectivamente, mi forma de querer fue dejarte que me quisieras. Efectivamente, no me recordarás por mis pensamientos secretos sino por los que compartimos.

Pero a pesar de todo ello, sigo impregnado de tu olor almizclado, desayuno crepes azucarados, sueño con besos almibarados, imagino miradas furtivas, acaricio tu sombra en la distancia. Porque todo valió la pena, porque fue bonito luchar contra el destino y sortear sus trampas, porque, aunque condenados a no encontrarnos, tú y yo, nunca dejaremos de buscarnos.

Porque nunca habrá un último beso, sino un primer reencuentro.

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23 mayo 2007

Busca tu magia....

Un día más se pone el sol, las calles se vacían, el ratón se retira a su madriguera, el buho a su árbol.
Otro día vendrá, otro amanecer cegará mis ojos. Pase lo que pase, siempre, por el resto de mis días buscaré la magia... dondequiera que se encuentre.

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14 mayo 2007

Duetos

Pocas cosas despiertan en mí esa necesidad de introspección, de estar conmigo mismo a solas, rodeado de oscuridad, en el silencio de la noche, y Doctor en Alaska es una de ellas. Ya desde 1998, me quedaba durante las cortas noches de verano hasta altas horas de la madrugada esperando impaciente para poder obtener mi dosis diaria de filosofía, psicología, literatura y naturaleza. Mientras esperaba sentado delante de la TV, miles de ideas se arremolinaban en mi cabeza. Iba a primero de carrera y la vida se abría ante mí con todos sus interrogantes. Puedo decir, orgulloso, que mi cosmovisión ha estado, y estará, marcada por retazos de Northern Exposure. Sentado en una silla, y a lo largo de una hora, fui descubriendo la poesía, la filosofía o la relación armónica del hombre con la naturaleza... Indescriptibles sensaciones recorrían mi cuerpo provocándome escalofríos. La necesidad de viajar y de conocer mundo, puedo decir que, en parte, tuvo su epicentro en la lejana y fría Alaska.

La letanía de Chris Stevens desde la K-OSO me envolvía durante una hora hasta que me retiraba a la cama, contento: “mañana será otro día en Cicelly y allí volveré a estar, puntual”.

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10 mayo 2007

Niño, siempre niño...

Por fin el otro día encontré perdida en una vieja carpeta de universidad una de las poesías que más me ha calado por su simplicidad y sencillez, pero también por la paz que transmite al leerla. Quién no ha deseado nunca retroceder a su infancia para quedarse allí anclado, al abrigo de la inocencia. El río sigue fluyendo, pero basta con cerrar los ojos para empezar a remontarlo, hasta su nacimiento. Como dice el poema, sólo una cosa es cierta: que aquí estamos, ¿qué importa lo demás?


A la deriva la barca de los niños
(siluetas alegres del crepúsculo)
se desliza, al trasluz.
Ellos mismos la voz de su recuerdo
repiten la extraña profecía.
¿Cuántos años tenéis?
No lo sabemos.
Quizá diez, quizá veinte, quizá treinta…
Sólo una cosa es cierta: que aquí estamos
¿qué importa lo demás? ¿Y tú, quién eres,
lector? ¿Hombre o mujer?
No importa: niño.
Niño siempre, pues este tu recuerdo
eterniza tu infancia. Eterno niño,
te duermes escuchando,
relajados los nervios,
tu propia historia sin lógico argumento,
cuento lleno de entrañas y de vida,
de lloros y de estornudos de pimienta,
niño, cerdito y ángel, poesía
hecha de mocos, luciérnagas y estrellas.
Los duendes y las hadas, siempre tuyos,
ha llegado su hora,
regresan a tu lado.
Sal, pues, a recibirlos: pero antes
es pacto ineludible que te duermas.
Tan sólo así despertarás soñando
a ésta tu rara felicidad nocturna.
Duérmete y sueña, y cuando despertares
de este sueño que es tu vida verdadera
(tu vida pura y secreta de la infancia),
eternízala con lápiz de colores.
Escríbela con poca ortografía
y tanto corazón, que sólo baste
a que frunzan el ceño los pedantes.
Y saldrá un libro. Guárdalo. Es precioso.
Su estuche es el armario de los niños.
Que nadie lo abra. Pide a Papá Noel
que te traiga un candado para él.

Lewis Carroll
“Alicia en el País de las Maravillas”

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El mito de la caverna

Estos días han sido días de incertidumbre y ansiedad. Todo aquello por lo que llevaba luchando más de un año y medio trasteó al topar con la mala fe. Ello me ha llevado a pensar sobre lo que realmente conocemos del mundo, de sus gentes, del ser humano. A raíz de ello he vuelto a releer el mito de la caverna de Platón. Hay que romper las cadenas, salir al mundo exterior y ver el mundo real. Para ello sólo despojándonos de nuestras antiguas opiniones -prejuicios- y conocimiento y abriendo nuestra mente, podremos volver para explicar lo que pasa ahí fuera. Se acabaron las sombras, las apariencias, hay que ir directamente al conocimiento de las ideas. Sin embargo, sólo aquél que tenga el valor de romper las cadenas podrá acceder a ese conocimiento. Los cobardes morirán encadenados a su ignorancia. Empieza a ser hora de aplicar la duda metódica cartesiana. Quizás este mito sirva para arrojar luz sobre el dilema propuesto por Ferrigato.


Imagina una especie de cavernosa vivienda subterránea provista de una larga entrada, abierta a la luz, que se extiende a lo ancho de toda la caverna, y unos hombres que están en ella desde niños, atados por las piernas y el cuello, de modo que tengan que estarse quietos y mirar únicamente hacia adelante, pues las ligaduras les impiden volver la cabeza; detrás de ellos, la luz de un fuego que arde algo lejos y en plano superior, y entre el fuego y los encadenados, un camino situado en alto, a lo largo del cual suponte que ha sido construido un tabiquillo parecido a las mamparas que se alzan entre los titiriteros y el público, por encima de las cuales exhiben aquellos sus maravillas.

- Ya lo veo-dijo.

- Pues bien, ve ahora, a lo largo de esa paredilla, unos hombres que transportan toda clase de objetos, cuya altura sobrepasa la de la pared, y estatuas de hombres o animales hechas de piedra y de madera y de toda clase de materias; entre estos portadores habrá, como es natural, unos que vayan hablando y otros que estén callados.

- ¡Qué extraña escena describes -dijo- y qué extraños prisioneros!

- Iguales que nosotros-dije-, porque en primer lugar, ¿crees que los que están así han visto otra cosa de sí mismos o de sus compañeros sino las sombras proyectadas por el fuego sobre la parte de la caverna que está frente a ellos?

- ¿Cómo--dijo-, si durante toda su vida han sido obligados a mantener inmóviles las cabezas?

- ¿Y de los objetos transportados? ¿No habrán visto lo mismo?

- ¿Qué otra cosa van a ver?

- Y si pudieran hablar los unos con los otros, ¿no piensas que creerían estar refiriéndose a aquellas sombras que veían pasar ante ellos?

- Forzosamente.

- ¿Y si la prisión tuviese un eco que viniera de la parte de enfrente? ¿Piensas que, cada vez que hablara alguno de los que pasaban, creerían ellos que lo que hablaba era otra cosa sino la sombra que veían pasar?

- No, ¡por Zeus!- dijo.

- Entonces no hay duda-dije yo-de que los tales no tendrán por real ninguna otra cosa más que las sombras de los objetos fabricados.

- Es enteramente forzoso-dijo.

- Examina, pues -dije-, qué pasaría si fueran liberados de sus cadenas y curados de su ignorancia, y si, conforme a naturaleza, les ocurriera lo siguiente. Cuando uno de ellos fuera desatado y obligado a levantarse súbitamente y a volver el cuello y a andar y a mirar a la luz, y cuando, al hacer todo esto, sintiera dolor y, por causa de las chiribitas, no fuera capaz de ver aquellos objetos cuyas sombras veía antes, ¿qué crees que contestaría si le dijera d alguien que antes no veía más que sombras inanes y que es ahora cuando, hallándose más cerca de la realidad y vuelto de cara a objetos más reales, goza de una visión más verdadera, y si fuera mostrándole los objetos que pasan y obligándole a contestar a sus preguntas acerca de qué es cada uno de ellos? ¿No crees que estaría perplejo y que lo que antes había contemplado le parecería más verdadero que lo que entonces se le mostraba?

- Mucho más-dijo.

II. -Y si se le obligara a fijar su vista en la luz misma, ¿no crees que le dolerían los ojos y que se escaparía, volviéndose hacia aquellos objetos que puede contemplar, y que consideraría qué éstos, son realmente más claros que los que le muestra .?

- Así es -dijo.

- Y si se lo llevaran de allí a la fuerza--dije-, obligándole a recorrer la áspera y escarpada subida, y no le dejaran antes de haberle arrastrado hasta la luz del sol, ¿no crees que sufriría y llevaría a mal el ser arrastrado, y que, una vez llegado a la luz, tendría los ojos tan llenos de ella que no sería capaz de ver ni una sola de las cosas a las que ahora llamamos verdaderas?

- No, no sería capaz -dijo-, al menos por el momento.

- Necesitaría acostumbrarse, creo yo, para poder llegar a ver las cosas de arriba. Lo que vería más fácilmente serían, ante todo, las sombras; luego, las imágenes de hombres y de otros objetos reflejados en las aguas, y más tarde, los objetos mismos. Y después de esto le sería más fácil el contemplar de noche las cosas del cielo y el cielo mismo, fijando su vista en la luz de las estrellas y la luna, que el ver de día el sol y lo que le es propio.

- ¿Cómo no?

- Y por último, creo yo, sería el sol, pero no sus imágenes reflejadas en las aguas ni en otro lugar ajeno a él, sino el propio sol en su propio dominio y tal cual es en sí mismo, lo que. él estaría en condiciones de mirar y contemplar.

- Necesariamente -dijo.

- Y después de esto, colegiría ya con respecto al sol que es él quien produce las estaciones y los años y gobierna todo lo de la región visible, y que es, en cierto modo, el autor de todas aquellas cosas que ellos veían.

- Es evidente -dijo- que después de aquello vendría a pensar en eso otro.

- ¿Y qué? Cuando se acordara de su anterior habitación y de la ciencia de allí y de sus antiguos compañeros de cárcel, ¿no crees que se consideraría feliz por haber cambiado y que les compadecería a ellos?

- Efectivamente.

- Y si hubiese habido entre ellos algunos honores o alabanzas o recompensas que concedieran los unos a aquellos otros que, por discernir con mayor penetración las sombras que pasaban y acordarse mejor de cuáles de entre ellas eran las que solían pasar delante o detrás o junto con otras, fuesen más capaces que nadie de profetizar, basados en ello, lo que iba a suceder, ¿crees que sentiría aquél nostalgia de estas cosas o que envidiaría a quienes gozaran de honores y poderes entre aquellos, o bien que le ocurriría lo de Homero, es decir, que preferiría decididamente "trabajar la tierra al servicio de otro hombre sin patrimonio" o sufrir cualquier otro destino antes que vivir en aquel mundo de lo opinable?

- Eso es lo que creo yo -dijo -: que preferiría cualquier otro destino antes que aquella vida.

- Ahora fíjate en esto -dije-: si, vuelto el tal allá abajo, ocupase de nuevo el mismo asiento, ¿no crees que se le llenarían los ojos de tinieblas, como a quien deja súbitamente la luz del sol?

- Ciertamente -dijo.

- Y si tuviese que competir de nuevo con los que habían permanecido constantemente encadenados, opinando acerca de las sombras aquellas que, por no habérsele asentado todavía los ojos, ve con dificultad -y no sería muy corto el tiempo que necesitara para acostumbrarse-, ¿no daría que reír y no se diría de él que, por haber subido arriba, ha vuelto con los ojos estropeados, y que no vale la pena ni aun de intentar una semejante ascensión? ¿Y no matarían; si encontraban manera de echarle mano y matarle, a quien intentara desatarles y hacerles subir?.

- Claro que sí -dijo.

III. -Pues bien -dije-, esta imagen hay que aplicarla toda ella, ¡oh amigo Glaucón!, a lo que se ha dicho antes; hay que comparar la región revelada por medio de la vista con la vivienda-prisión, y la luz del fuego que hay en ella, con el poder del. sol. En cuanto a la subida al mundo de arriba y a la contemplación de las cosas de éste, si las comparas con la ascensión del alma hasta la. región inteligible no errarás con respecto a mi vislumbre, que es lo que tú deseas conocer, y que sólo la divinidad sabe si por acaso está en lo cierto. En fin, he aquí lo que a mí me parece: en el mundo inteligible lo último que se percibe, y con trabajo, es la idea del bien, pero, una vez percibida, hay que colegir que ella es la causa de todo lo recto y lo bello que hay en todas las cosas; que, mientras en el mundo visible ha engendrado la luz y al soberano de ésta, en el inteligible es ella la soberana y productora de verdad y conocimiento, y que tiene por fuerza que verla quien quiera proceder sabiamente en su vida privada o pública.

- También yo estoy de acuerdo -dijo-, en el grado en que puedo estarlo.
      Platón. El mito de la caverna (República, VII)
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    30 abril 2007

    Hablemos sobre...

    ...Amor

    Me importa un pito que las mujeres tengan los senos como magnolias o como pasas de higo; un cutis de durazno o de papel de lija. Le doy una importancia igual a cero, al hecho de que amanezcan con un aliento afrodisíaco o con un aliento insecticida. Soy perfectamente capaz de soportarles una nariz que sacaría el primer premio en una exposición de zanahorias; ¡pero eso sí! y en esto soy irreductible no les perdono, bajo ningún pretexto, que no sepan volar. ¡Si no saben volar pierden el tiempo las que pretendan seducirme!

    Esta fue y no otra la razón de que me enamorase, tan locamente, de María Luisa.

    ¿Qué me importaban sus labios por entregas y sus encelos sulfurosos? ¿Qué me importaban sus extremidades de palmípedo y sus miradas de pronóstico reservado?

    ¡María Luisa era una verdadera pluma!

    Desde el amanecer volaba del dormitorio a la cocina, volaba del comedor a la despensa. Volando me preparaba el baño, la camisa. Volando realizaba sus compras, sus quehaceres
    ¡Con que impaciencia yo esperaba que volviese, volando, de algún paseo por los alrededores! Allí lejos, perdido entre las nubes, un puntito rosado. "¡María Luisa! ¡María Luisa!"... y a los pocos segundos, ya me abrazaba con sus piernas de pluma, para llevarme, volando, a cualquier parte.

    Durante kilómetros de silencio planeábamos una caricia que nos aproximaba al paraíso; durante horas enteras nos anidábamos en una nube, como dos ángeles, y de repente, en tirabuzón, en hoja muerta, el aterrizaje forzoso de un espasmo.

    ¡Qué delicia la de tener una mujer tan ligera..., aunque nos haga ver, de vez en cuando, las estrellas! ¡Qué voluptuosidad la de pasarse los días entre las nubes... la de pasarse las noches de un solo vuelo!

    Después de conocer una mujer etérea, ¿puede brindarnos alguna clase de atractivos una mujer terrestre? ¿Verdad que no hay una diferencia sustancial entre vivir con una vaca o con una mujer que tenga las nalgas a setenta y ocho centímetros del suelo?

    Yo, por lo menos, soy incapaz de comprender la seducción de una mujer pedestre, y por más empeño que ponga en concebirlo, no me es posible ni tan siquiera imaginar que pueda hacerse el amor más que volando.

    Texto de Oliverio Girondo extraído
    de la película
    El Lado Oscuro del Corazón
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    Mario Benedetti escribe...

    Táctica y estrategia

    Mi táctica es
    mirarte
    aprender como sos
    quererte como sos

    mi táctica es
    hablarte
    y escucharte
    construir con palabras
    un puente indestructible

    mi táctica es
    quedarme en tu recuerdo
    no sé cómo ni sé
    con qué pretexto
    pero quedarme en vos

    mi táctica es
    ser franco
    y saber que sos franca
    y que no nos vendamos
    simulacros
    para que entre los dos

    no haya telón
    ni abismos

    mi estrategia es
    en cambio
    más profunda y más
    simple
    mi estrategia es
    que un día cualquiera
    no sé cómo ni sé
    con qué pretexto
    por fin me necesites


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    20 abril 2007

    Keny Arkana - La rage du peuple

    La mano invisible que apreta pero no ahoga. El pueblo que lucha por respirar. La zanahoria y el palo. El palo que se rompe. La rabia. El cambio.

    Otro mundo es posible y la cuenta atrás ya ha comenzado.

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    Video:Facto Delafe

    Esto no se para...¡Dale Gas!

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    19 abril 2007

    Chinito escribe...


    ...BABELIA

    Muralla de incomunicación
    Suposiciones apiladas
    Más bien, amontonadas
    Armazón de malentendidos aguantándolo todo

    El muro se resquebraja
    Sentimientos velados abren brecha
    Todo se desmorona

    Algo acaba
    Salto el muro para no volver
    Al otro lado, sólo lucidez y claridad
    Sinceridad y espontaneidad

    Atravieso el río, espejo de alondras
    Sorteo corrientes de ofensas
    Evito remolinos de recriminaciones
    Arribo a la orilla empapado de incertidumbre

    Frío
    Encuentro abrigo en un matorral
    Me agazapo
    Azotado por la ventisca del cambio
    Al arrullo de una voz desconocida
    Me duermo

    Sólo yo…y la estepa
    No más muros
    No más brechas
    Sólo lobo…y estepa
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    18 abril 2007

    Hablemos Sobre...

    ...Sexo

    Hache: - sos activo o pasivo
    Dante: - esas cosas a ti no te importan, no seas indiscreto
    H: - desde chico, desde que más o menos supe que eras gay o algo así, siempre quise saberlo, pero si te importa no me lo digas
    D: - Cuando un hombre se mete en la cama con otro hombre para hacer el amor es igual que con una mujer, haces todo lo que te da placer, haces, y dejas hacer.
    H: - ¿Te gustan más los hombres que las mujeres?
    D: - ¿En general dices? Nooo… de qué sexo sea en realidad me da igual, es lo que menos me importa, me puede gustar un hombre tanto como una mujer, el placer no está en follar, es igual que con las drogas. A mí no me atrae un buen culo, un par de tetas o una polla así de gorda, bueno, no es que no me atraigan, claro que me atraen, me encantan, pero no me seducen, me seducen las mentes, me seduce la inteligencia, me seduce una cara y un cuerpo cuando veo que hay una mente que los mueve que vale la pena conocer, conocer, poseer, dominar, admirar… La mente, Hache, yo hago el amor con las mentes, ¡hay que follarse a las mentes!

    Extraído de la película Martín Hache
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    Ferrigato escribe...

    El equilibrio,
    la balanza,
    la justicia,
    el hombre en la cuerda floja,
    las piezas que faltan del puzzle,
    el "cleck" mecánico de cuando algo encaja,
    el nudo mágico que se deshace al estirar de sus extremos,
    el cubo de rubik y sus cientos de combinaciones para llegar a una única solución,
    el vaivén,
    la marea baja
    y la pleamar,
    el susurro y el canto,
    el cuadrado que contiene el circulo,
    y el circulo que nunca quiso ser cuadrado,
    la ausencia de luz,
    la luz,
    la luz que ilumina el camino,
    y el camino que se pierde en la oscuridad,
    el arlequín y el rey,
    el rey que se siente arlequín
    y el arlequín que se mofa del rey,
    una gota en busca del mar,
    el mar que engulle la montaña,
    y la montaña que evapora el mar,
    el león que se come la cebra,
    la cebra que se come la hierba,
    la hierba que cobija al ratón,
    y el ratón que asusta el león,
    lágrimas de alegría,
    risas para esconder la tristeza,
    el amor que nos inunda,
    y la soledad que nos ahoga,
    la nieve cuando quema tus manos,
    tus manos cuando queman la nieve,
    el sol persiguiendo a la luna,
    la luna que busca el sol
    la muerte para que otros vivan,
    la vida para que otros mueran,
    la venda en tus ojos,
    los árboles que no te dejan ver el bosque,
    te odio tanto que no puedo dejar de amarte,
    te ame tanto que no puedo dejar de odiarte,
    subiendo hacia abajo,
    bajando hacia arriba,
    bajar al infierno para saber que existe el cielo,
    tocar el cielo sin los pies en el suelo,
    decir si cuando quieres decir no,
    decir no cuando deseas que sea un si,
    buscar por todos los rincones del mundo lo que siempre tuviste a tu lado,
    huir para estar mas cerca,
    alejarse hacia a lo que te atrae,
    caminar como los cangrejos,
    a 4 patas
    y a la pata coja,
    revolcarse en el barro sin ensuciarse,
    salir de la ducha mas sucio de lo que entraste,
    nadar y guardar la ropa,
    nadar y olvidarse de la ropa,
    el primer beso que abrió tu corazón,
    el último que lo destrozo,
    un llanto por no saber lo que se quiere,
    el perdón que no perdona el rencor,
    una mirada fría,
    una mirada tierna,
    un gesto por compromiso,
    un acto de corazón,
    una carrera a destiempo,
    un paseo cuando hay prisa,
    comer sin hambre,
    morir de hambre,
    que te pierdan los celos,
    no tener nada que celar,
    la habitación y un cuadro,
    el hombre que entra en la habitación,
    siempre el mismo cuadro,
    siempre la misma habitación,
    siempre el mismo hombre,
    el quiero y no puedo,
    el puedo y no quiero,
    el niño y el adulto,
    el adulto que grita al niño,
    el niño que tiene paciencia con el adulto,
    un padre en apuros,
    un teclado sin teclas,
    reinventarse a uno mismo,
    conocerse a uno mismo,
    las dos puertas,
    la que dice siempre la verdad
    y la que siempre dice la mentira,
    el conejo que sale de la chistera,
    la tortuga mas rápida que la liebre,
    el castaño que daba peras,
    la mentira piadosa,
    la verdad que siempre duele,
    un adiós,
    un hasta pronto,
    un nos llamamos
    un buenos días,
    un hola,
    un encantado de conocerte
    un regusto agridulce,
    una algodón de azúcar,
    una bilis
    una bocanada de aire que quita la respiración,
    un te quiero demasiado para estar contigo,
    matar por compasión,
    amar sin pasión
    la pregunta que afirma,
    la afirmación que interroga
    Como encontrar el camino.

    Autor: FGT 24-01-07
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