Pájaros en la Cabeza (3ª Parte): Complejidades Analíticas de la In-migración Norte-SurPájaros en la Cabeza (2ª Parte): El Papel de la Cooperación Internacional en la Mundialización de los Trabajadores de Cuello BlancoTrabajos de CampoDe Ratas, Polisemias y Minas AntipersonaPaseando en Blanco y Negro - IIPaseando en Blanco y NegroDía Mundial del AguaPróxima Estación: MaputoFin de la Segunda ParteCampeonato Africano de Naciones - Angola 2010 : PANTA REI

18 septiembre 2010

Pájaros en la Cabeza (3ª Parte): Complejidades Analíticas de la In-migración Norte-Sur


















Algunas ideas para un proyecto de post políticamente incorrecto:

De la posibilidad de poner patas arriba, ya no la escuela (que eso ya lo hicieron otros), mas sí el marco cognitivo en la lucha contra la inmigración.

Al tiempo que en las sociedades occidentales (en las Sociedades Opulentas, en el sentido de Galbraith) la beatificación del e-migrante (encarnado en la piel del cooperante) va pareja a la demonización del in-migrante (encarnada en la piel del desposeído), deberíamos preguntarnos sobre las consecuencias de cuando se den cuenta allí por el Sur que es justo y legítimo aplicar también en sus sociedades una dosis de la misma medicina que "los otros" han estado usando con ellos durante décadas (discriminación, ostracismo, construcción de muros y barreras tanto físicas como jurídicas para impedir la entrada, criminalización, persecución, etc.).

¿No es verdad que la globalización ha abierto la puerta a los flujos de intercambio (incluidos los intercambios humanos) bidireccionales, en cuanto históricamente estos se daban meramente en un único sentido (desde las colonias hacia la polis)? ¿Y no es verdad también que se ha atribuido a cada sentido del flujo un significado y una carga simbólica totalmente distintas a la vez que opuestas, convirtiendo al flujo ascendente de individuos (S-N) en un "problema social" mientras que al descendente (N-S) en una "cuestión humanitaria"?

¿En qué se diferencia un cooperante de un in-migrante (con toda la carga peyorativa que este último detenta, visto como un desposeído, un ilegal o una amenaza para el bienestar de la Mayoría Satisfecha de Galbraith)? ¿Es más, por qué no se le atribuye al cooperante entre la Mayoría Satisfecha la etiqueta de In-migrante (aunque lo verdaderamente llamativo es que ni siquiera se le atribuye la de E-migrante), y sí de embajador de valores solidarios y moralmente justos? 

Paradójicamente, quizás la única diferencia entre el inmigrante "ascendente" (S-N) y el "descendente" (N-S) sea que mientras el primero lucha para conseguir una movilidad social pareja (esto es, ascendente, pues normalmente llegan para ocupar los estratos sociales más bajos), el segundo no tiene que esforzarse mucho, pues ya llega ocupando el escalafón superior en la escala social receptora. 

Como si de un sistema de poleas se tratase, cuando el individuo sube de latitud, baja en la escala social, mientras que cuando éste baja, geográficamente hablando, gana posiciones en esa misma escala. No debemos olvidar que el exceso de trabajadores de cuello blanco en las Sociedades Opulentas obliga a estos últimos a explorar (y explotar) nuevos mercados de trabajo (podríamos considerar este como uno de los fundamentos del debate sobre la profesionalización del sector de la Cooperación Internacional).
leer más...

14 septiembre 2010

Pájaros en la Cabeza (2ª Parte): El Papel de la Cooperación Internacional en la Mundialización de los Trabajadores de Cuello Blanco















El pasado ocho de septiembre en España se dedicó un año más a celebrar el Día del Cooperante. El objetivo de esa efeméride es el de homenajear a todos esos seres de buena voluntad que pululan por el mundo haciendo el bien con un único objetivo: umm, a ver, ahora que lo pienso, en realidad no sé cuál es ese objetivo; creo que cada uno de ellos tendrá sus propias motivaciones y metas, aunque todas las organizaciones gubernamentales y no gubernamentales no hayan parado de proclamar estos últimos días que sí que existe algo común a todos estos individuos.

La verdad es que si para una cosa sirven estos “días de” es para incitar a la reflexión. Yo, por mi parte, tras hacer la mía propia no me acaban de salir las cuentas.

Veamos pues, cuáles son estos elementos comunes que parecen guiar a todo cooperante en su camino por ese mundo exterior. Se habla de valores, objetivos, tareas y responsabilidades comunes a todo cooperante. Se asume por tanto un cierto grado de homogeneidad entre tales individuos, lo que nos lleva a pensar que efectivamente conforman un grupo social diferenciado. Pasemos a analizar por tanto los elementos y características propias del grupo social de los Cooperantes según el imaginario colectivo español (que no tiene por qué coincidir con el de otros países ni tomarse obligatoriamente como base para la generalización).

Según el DRAE (Diccionario de la Real Academia Española de la Lengua), se entiende por cooperante: toda “persona que ayuda al desarrollo de un país necesitado de él social y económicamente”. A su vez, el diccionario WordReference define como cooperante al “especialista de un país desarrollado que colabora con organizaciones humanitarias que trabajan en el Tercer Mundo”; y pone el ejemplo siguiente: “cuando acabó medicina se fue como cooperante a Etiopía”.

De estas definiciones podemos extraer los siguientes elementos para el análisis: 1. Los países necesitan de ellos, de los cooperantes; 2. Los ámbitos más “necesitados” son el social y el económico; 3. Son especialistas; 4. Provienen de países desarrollados; 5. Se establece la colaboración como sistema de relaciones; 6. Trabajan en el Tercer Mundo; 7. Del ejemplo de WordReference se sobreentiende que para ir de cooperante debe alcanzarse un nivel de estudios determinado y preferiblemente, según este ejemplo, de nivel superior (profesionales liberales como médicos, abogados, etc.).

De los elementos anteriores podemos inducir que dentro del imaginario colectivo español existe un grupo más o menos homogéneo caracterizado como sigue: los cooperantes forman un grupo social, cuyo origen fue la consecuencia de la elevada demanda por parte de los países del Tercer Mundo de especialistas con niveles educativos superiores. La acuciante necesidad en los ámbitos social y económico ha obligado a estos países a establecer relaciones con el grupo social de los cooperantes siguiendo un sistema de externalización de servicios (según el DRAE, colaborar significa trabajar con otra u otras personas -o empresa- en la realización de una obra, sin pertenecer a ellas –o a su plantilla-).

Siendo esa la percepción de este grupo dentro del imaginario colectivo, no es de extrañar que sean beatificados cada 8 de septiembre. Pues siguiendo esta lógica funcionalista, los cooperantes surgieron por una necesidad ajena a ellos y a la sociedad española, surgieron para responder a los requerimientos de ayuda de los países del Tercer Mundo, como prestadores de servicios. Paradójicamente, esta lógica redentora es, precisamente, la misma que se esconde bajo las desiguales e injustas relaciones internacionales contemporáneas. Así pues, como premisa para conseguir un cambio real en estas relaciones y para acabar con la desigualdad reinante en el actual escenario globalizado, debemos de cambiar este imaginario colectivo. Para ello, debemos de acabar de raíz con la continua beatificación del grupo social de los cooperantes.

Cuando se pasa de la teoría a la práctica, uno se da cuenta de que la realidad de este grupo social es muy distinta a aquella otra imagen tan estereotipada. Una de las mayores falacias a la hora de caracterizar al verdadero cooperante proviene del propio Tercer Sector. A modo aclaratorio, se incluye en este sector a todos los prestadores de servicios sociales complementarios a los (teóricamente) ofrecidos por el Estado, diferenciando entre servicios y organizaciones de Acción Social –aquellas que prestan servicios dentro de y para las propias comunidades de su entorno, Norte-Norte- y las de Cooperación Internacional y/o Desarrollo – aquellas que prestan servicios a comunidades y grupos sociales externos, ajenos a su contexto social, Norte-Sur).

Pues bien, dentro del discurso del propio ámbito de la cooperación internacional se recurre constantemente a la distinción entre los trabajadores “sobre el terreno” o “de terreno”, es decir, los expatriados y los propiamente denominados cooperantes, y los trabajadores de sede (que, en principio no se habrían ganado el derecho de ser llamados de cooperantes, sino que estos se autodefinirían como trabajadores de la cooperación internacional o del Tercer Sector). Nótese que casi siempre se distingue el trabajo de estos sujetos en términos de “terreno” y no de “campo”, pues mientras que la primera categoría incluiría sólo al grupo social de los cooperantes, la segunda incluiría a cualquier clase de científico social, ampliando el espectro a los trabajadores de las organizaciones de Acción Social (trabajadores sociales, mediadores culturales, sociólogos, psicólogos, etc.)

Y es precisamente este elemento diferenciador y discriminador el que paradójicamente más ha contribuido a la beatificación de San Cooperante así como a, tal y como decíamos más arriba, la reproducción de las bases del discurso legitimador de las desigualdades en las relaciones internacionales.

Continuando con las falsas percepciones sobre este grupo social, debería decirse sobre el supuesto trabajador “de terreno” que poco se diferencia éste de sus congéneres “de sede”. La experiencia demuestra que este cooperante de terreno acaba por convertirse la mayor parte de las veces en otro simple trabajador de oficina. Un cooperante en realidad no es otra cosa que aquello que denominamos un trabajador de cuello blanco.

Esta categoría de trabajador, usada para distinguir a la nueva clase trabajadora de la era post-industrial y postmoderna de aquella clase propia de sociedades industriales y modernas, se caracteriza por lo siguiente: un nivel de educación medio; habiéndose dado el caso en las últimas décadas que el excesivo crecimiento del número de trabajadores de cuello blanco con estudios y títulos superiores, combinado con el estancamiento en la creación de empleo cualificado ha dado origen a la vulgarmente llamada “titulitis”, es decir, al cada vez más frecuente uso de profesionales sobrecualificados para trabajos de cualificación media o descualificados y manuales; muchos de los trabajadores de cuello blanco lo son hoy debido a la imposibilidad de desempeñar profesiones liberales; no obstante el cambio de ubicación física del lugar de trabajo -el paso de la fábrica a la oficina- éste no ha venido acompañado del aumento del nivel de exigencia para el desempeño de sus funciones; existe un alto número de trabajadores de cuello blanco desempeñando funciones poco creativas y muy repetitivas, al estilo de las cadenas de montaje industriales.

Así pues, “sobre el terreno” podemos encontrar una primera categoría de cooperantes que se dedica al trabajo de oficina: escribiendo informes -uno tras otro, hostigado por las apretadas fechas de presentación impuestas por el propio sistema- , nuevos proyectos, o cumpliendo con toda la burocracia que los donantes imponen para el acceso y administración de sus fondos. Trabajo con contrapartes -como se le llama en el argot de la cooperación-, lo que significa que el cooperante se sitúa como intermediario entre el donante y el implementador de las actividades. Se convierte en un burócrata, en un dinamizador del trabajo de la contraparte, en el sentido que intenta hacer cumplir los requisitos técnicos, administrativos y morales impuestos por aquellos que, en teoría, estarían para dar respuesta a las necesidades de estos países del Tercer Mundo.

La segunda categoría la conforman aquellos individuos que se dedican a actividades más creativas. Estos pertenecen a la categoría de los Asesores Técnicos de esos gobiernos del Tercer Mundo, tan necesitados de estos guías (y no espirituales, precisamente) para llegar al tan ansiado limbo del desarrollo. Su perfil suele ser el del profesional liberal, con estudios superiores y con una visión más estratégica y macro que implementadora y micro. Sin embargo, a pesar de esa mayor creatividad y libertad de movimientos de que gozan estos últimos, siempre acaban por moverse entre montañas de estrategias de intervención y planes de desarrollo, entre oficinas de directores de departamento y ministros, entre los meandros de las relaciones sociales y políticas, por lo que “su terreno” no deja de ser una mesa y una silla entre cuatro paredes. Poca acción acaban por ver si no es la propia de los pasillos de las instituciones a quienes asesoran.

Finalmente, encontramos una tercera categoría (minoritaria) compuesta por los individuos más técnicos y especializados de todos. Aquellos médicos, enfermeras, ingenieros y agrónomos, ente otros, que son los que pueden llegar a implementar directamente las actividades de los proyectos: construyen, curan enfermedades, hacen crecer las cosechas, dan de beber. No obstante, de entre todos los integrantes de esa categoría, sólo los que trabajen en organizaciones que realicen una implementación directa de programas y proyectos -y que no lo hagan a través de las llamadas contrapartes-, tendrán la suerte de realizar el siempre tan gratificante trabajo de terreno. Apenas algunas prestadoras de servicios trabajan bajo este enfoque, siendo las organizaciones humanitarias las más dadas a este tipo de intervención, por otro lado menos compartido en los llamados contextos de desarrollo.

En definitiva, que ese tan alabado trabajo sobre el terreno -que es uno de los elementos constituyentes del grupo social de los cooperantes- es en realidad un lujo que no todos los integrantes del grupo tienen la suerte de poder vivir alguna vez o, como mínimo, de forma extensa y continuada. Así pues, en general el cooperante no deja de ser un trabajador de cuello blanco más, que bien podría estar realizando las mismas tareas en una oficina de París, Barcelona, Ámsterdam, Washington, Río de Janeiro o Shanghái. En otras palabras, el uso de la distinción entre trabajadores de sede y trabajadores de terreno –cooperantes- no tiene sentido alguno en el contexto actual.

Por otro lado, si nos referimos al ámbito de actuación social de los cooperantes según la definición del DRAE, solamente podría considerarse como tales a aquellos individuos que desarrollan su colaboración en los ámbitos social y económico. Esto es, quedarían excluidos del grupo todos aquellos individuos que trabajan en el sector de la cultura (puesto que es difícil de creer que los países del Tercer Mundo estén necesitados culturalmente de la ayuda de los cooperantes), de la religión (por tanto, ni los misioneros ni los cientos de organizaciones de ayuda de índole religiosa no podrían ser considerados desde este punto de vista como cooperantes, a pesar del grande trabajo social y de transmisión de valores que realizan) y política (paradójicamente, todas las cuestiones relacionadas con la gobernanza y gobernabilidad, tan de moda hoy día quedarían excluidas al trabajo de la cooperación). Por tanto, es el propio imaginario colectivo el que determina qué trabajos pueden ser realizados y cuáles no por los cooperantes. Es decir, la agenda de los países prestadores del servicio de la cooperación determinan la agenda, o mejor, las necesidades de los países receptores de los mismos.

Otro elemento determinante para este grupo social es la prescripción existente –e impuesta por el propio imaginario- de que los cooperantes deben servir como vehículo de transmisión de valores. Así pues, la carga simbólica del trabajo de estos sujetos parece tener tanto o más peso que el resto de elementos constituyentes de su identidad. Cuáles son esos valores y cómo y por quién pueden y deben ser transmitidos se erigen en las cuestiones fundamentales del debate.

Continuará...
leer más...

27 agosto 2010

Trabajos de Campo

"Análisis Socioeconómico de Género: Derechos de la mujer en el acceso a y pose de tierra en las provincias de Zambézia, Nampula, Niassa y Cabo Delgado".

Tras un duro mes de trabajo y una encuesta a 2.000 personas durante dos semanas en el terreno, ahí van algunos resultados...

Qué bueno volver a hacer análisis sociológico... Recuerdos de facultad... De nuevo, la mirada del Sociólogo y, últimamente, también la aun joven mirada del fotógrafo.






























































leer más...

06 julio 2010

De Ratas, Polisemias y Minas Antipersona
















Cuando me desperté agitado de madrugada, era noche cerrada en el exterior y había una oscuridad abismal en la habitación. El generador hacía horas que había sido desconectado y una vela en el suelo junto a mi cama era el único medio con el que contaba para averiguar qué diablos era aquella sombra que se movía sobre mi cabeza.

Tuve que escurrirme bajo la mosquitera que rodeaba la cama para buscar a ciegas la caja de fósforos. Mientras, en el vértice de la misma, allí donde se une la red a la alcayata de la viga de madera, a unos pocos centímetros del techo de chapa, la sombra parecía ya con casi total seguridad un ente vivo. Mientras me apresuraba a encender la vela, era cada vez más consciente de que éramos dos en aquel cubículo de adobe de la base de Acción Contra el Hambre en Chicomba.

Tras saltar la chispa, cientos de sombras nacieron de la mortecina llama que aquella vela escupía hacia los cuatro rincones y el único armario que había en la habitación. Mis temores se hicieron realidad cuando, al levantar la cabeza, conseguí distinguir una cosa fea y peluda que había quedado atrapada en la pequeña abertura del vértice de la mosquitera. Ahí estaba ella, desorientada e inmovilizada de las patas traseras y con más de medio cuerpo ya introducido por el, afortunadamente, pequeño agujero. El hocico de la maldita rata se encontraba, efectivamente, justo en la vertical de mi cara estando yo echado en la cama. Unos centímetros o unos segundos más y aquella rata se hubiera estrellado contra mi cara.

En ese preciso instante se me revelaron dos posibles escenarios . El primero, en que la rata conseguía desasirse de la trampa y lanzarse a lo kamikaze hacia mi cara; una vez libre, ésta podía ya elegir entre agarrarse a mi cara cual “Alien el octavo pasajero” o bajar al suelo y ahí sí, la agonía estaba cantada, pues ahí no había forma de acceder a mis zapatos que se encontraban debajo de la cama, con lo que estaría enfrentándome a una rata rabiosa en un cubículo de 2X4m con la sola arma de una vela y una caja de fósforos. El segundo escenario, en el que la rata con el culo demasiado grande acababa dándose por vencida en su lucha por alcanzar mi cara y se prometía a ella misma no volver a probar ese fabuloso queso español que había encontrado días antes en la despensa de la cocina contigua. 

Afortunadamente, el queso hizo su efecto en sus cartucheras y tuve tiempo suficiente para salir de la estancia y pedirle al guarda que se acercara hasta  el lugar de los hechos, pues había allí un monstruo peludo que intentaba realizar una caída libre sobre mi cara. Con toda la tranquilidad y temple del mundo (lo que contrastaba con el gran esfuerzo que yo había tenido que hacer para no profanar con un grito gutural los dulces y merecidos sueños del resto de mis compañeros), el guarda entró en la habitación y, efectivamente, comprobó que la rata había quedado atrapada en la red. Con la naturalidad del que ha pasado tanta hambre como para tener que haber comido a esos seres durante los días más duros de la guerra de los 30 años, la atrapó con una mano y, asegurándola de la cabeza con la otra, salió al patio y la lanzó a unos seis metros, lo suficientemente lejos como para no oír a la rata prometiéndose a ella misma que por siempre jamás iba a pasar hambre. Bueno, o al menos durante una semanita, tiempo suficiente para hacer la dieta de la alcachofa y reducir un poco las cartucheras.

Llegados a este punto, el lector seguramente coincidirá conmigo en que la historia en sí, aunque anecdótica y graciosa, no es tan desternillante como para acabar a carcajada suelta y revolcándose por el suelo. Además, quien me conozca podrá confirmar que no me caracterizo precisamente por ser un buen contador de historias y aun menos de chistes. Y eso mismo era lo que pensaba yo cuando al explicar el episodio en una cena con mis amigos angoleños cada palabra que salía de mi boca arrancaba una risotada general digna de aquellas “carcajadas enlatadas” típicas de las teleseries americanas. 

Pues bien, tras terminar la historia mis buenos amigos me confesaron que, además del problema con mi “portuñol”, tenía que saber que en portugués (de Portugal, que no de Brasil) el significado de “rata” es otro muy distinto que en español. Y que si quería contar de nuevo la historia tenía que explicar “a história da ratazana (el énfasis es mío) que queria pular na mihna cara” y no “la historia del coño (el énfasis es mío) que quería saltarme a la cara”. Así es que, mis queridos lectores, tomad buena nota de las diferencias entre el Español y Portugués en relación a estos sustantivos: Rata = Ratazana; Ratón = Rato. Siendo a la inversa, del Portugués al Español: Rata = Coño.

Dicho esto, tras haber encontrado en internet este artículo sobre una nueva y sorprendente utilidad de las ratas (según su significado puramente español) para la humanidad en general y para Angola en particular....

Puedo prometer y prometo que nunca más voy a dejar pasar hambre a una rata... ni a una ratazana.

Ratas para detectar minas antipersona: (…) más baratas de criar y más fáciles de alimentar que los perros (…) pesa menos que un perro y tiene, por tanto, menos probabilidades de detonar una mina cuando pisa encima de ella. Como media, una rata puede rastrear y limpiar unos 200 m cuadrados en media hora, el equivalente a dos días de desminaje manual.
leer más...

Paseando en Blanco y Negro - II
































































Paseando en Blanco y Negro por... Lisboa
leer más...

03 mayo 2010

Paseando en Blanco y Negro














































Paseando en Blanco y Negro... por Barcelona
leer más...

23 marzo 2010

Día Mundial del Agua

I Concurso de Fotografía “El Agua es Vida”

Los blogs ecologismo.com y fotografias.net organizaron el I Concurso de Fotografía “El Agua es vida”, en el cual participaron 216 personas, con 353 fotografías: ¡todo un éxito! El ganador es Rubén Villanueva, con su foto Ducha Matinal (tomada en Angola).

El concurso se inició el pasado 3 de marzo y hoy, coincidiendo con el Día Mundial del Agua, se presenta la obra ganadora y las cinco finalistas. Aquí puedes ver todas las fotos que compitieron.

Las fotografías presentadas al certamen tenían como temática el agua como fuente de vida, desde el concepto general del medio hasta su mejor aprovechamiento y su conservación, destacando en muchas de ellas la calidad artística de la imagen.

El jurado formado por los responsables de los blogs Ecologismo.com y Fotografias.net tuvo que reunirse en varias ocasiones para decidir la imagen ganadora, que con tan sólo un voto de diferencia se antepuso al resto de seleccionadas.

leer más...

14 marzo 2010

Próxima Estación: Maputo


Parece que los vientos empiezan a soplar de nuevo
y el barco está listo para partir, para tierras africanas
una vez más.
Próxima parada: Mozambique.
Se abre un nuevo capítulo en este blog y en esta vida.
Una vida nueva, una vida a dobles, abierta a nuevos retos y a nuevas experiencias.
Y por más una vez en versión portuguesa, aunque eso sí, con subtítulos en catalán.

To be continued...
leer más...

14 diciembre 2009

Fin de la Segunda Parte




Noite de Amor

Satânico é meu pensamento a teu respeito.
E ardente é meu desejo de apertar-te em minhas mãos, numa sede de
vingança incontestável pelo que fizeste ontem.

A noite era quente e calma, e eu estava em minha cama quando,
sorrateiramente, te aproximaste.

Encostaste teu corpo sem roupa no meu corpo nu, sem o mínimo pudor.

Percebendo minha aparente indiferença, aconchegaste-te a mim e
mordeste-me sem escrúpulos, até nos mínimos lugares.

Eu adormeci. Hoje, quando acordei, procurei-te numa ânsia ardente.

Mas em vão. Deixaste no meu corpo e no lençol provas irrefutáveis do
que entre nós ocorreu durante a noite.
Esta noite recolho-me mais cedo para, na mesma cama, te esperar.
Quando chegares, quero agarrar-te com avidez.
Quero apertar-te com todas as forças de minhas mãos.
Não haverá parte do teu corpo em que meus dedos não passarão.
Só descansarei quando vir sair sangue quente do teu corpo.
Só assim, livrar-me-ei de ti...

Mosquito filho da puta.....!!

Jorge Guimarães

Hasta pronto familia...

¡¡Hasta nunca, mosquitos hijos de puta!!! ¡¡Id con vuestras trompas a pegarle la malaria a otro!! :)


leer más...

21 noviembre 2009

Campeonato Africano de Naciones - Angola 2010

Angola lleva dos años preparándose para albergar el Campeonato Africano de Naciones de fútbol –CAN- el próximo mes de enero de 2010.

El último año ha sido una verdadera contrarreloj para concluir con los preparativos necesarios. El bombardeo mediático ha sido casi extenuante, desde el “faltan 365 días para el CAN, el CAN de todos los angolanos”, hasta el “faltan treinta días para el CAN” que voy a oír el día en que esté volviendo para mi Barcelona querida. Las llamadas al patriotismo a los angoleños han sido la tónica de este año. Tras la exitosa organización del Afrobasket primero y del campeonato africano de balonmano después, Angola continua mostrando su nueva cara al resto de África y del mundo con una nueva cita deportiva. La diferencia es que, esta vez, no se trata de construir cuatro pabellones deportivos de nada, sino cuatro nuevos grandes y modernos estadios junto con todas las infraestructuras complementarias que, en el caso de Angola, se trata de casi todas las básicas: red de telecomunicaciones, vías de acceso a los estadios, aeropuertos, hoteles, iluminación pública, rehabilitación de edificios destruidos tras 30 años de degracación, etc. No obstante, se trata de las necesidades básicas para albergar a los turistas, periodistas extranjeros y delegaciones africanas y no del pueblo angoleño, pues frente al nuevo estadio de Lubango continúan las barriadas sin luz, sin agua, sin saneamiento y sin calles asfaltadas.

Las expectativas del gobierno angoleño parecen estar a todas luces muy por encima de la realidad. Cuatro nuevos estadios se han erigido en menos de un año. Sin embargo, a dos meses de la gran cita, ninguno de ellos está acabado en su totalidad. Los chinos trabajan día y noche, siete días a la semana para entregar las obras a finales de año. La aberración que supone el contraste entre estas nuevas construcciones y la pobreza de los barrios que los rodea es sólo una muestra de lo absurdo de este evento. Lo mismo acontece con los nueve hoteles de nueva construcción que están siendo levantados en Lubango. Sinceramente, dudo mucho que lleguen tantos turistas como para poder ocupar todas las habitaciones…aunque, como ninguno de estos nueve aun no ha sido acabado (y dudo mucho que más de dos lleguen a acabarse de aquí a enero), pues puede ser que sí que haya un pleno.

El lavado de cara que está sufriendo el país no deja de ser eso, un simple y vulgar lavado de cara, pues las necesidades básicas continúan sin cubrirse. Un ejemplo de ello es la instalación de la fibra óptica en toda la ciudad y su llegada a algunas poblaciones mucho antes que la propia luz para hacer funcionar los servidores. Pero lo más divertido no es la propia fibra óptica sino su forma de instalación. Si uno ya tiene que tener cuidado al caminar por las aceras para no caer en un agujero o torcerse un tobillo con los cientos de piedras que pueblan las calles de Lubango, ahora el ciudadano tiene un añadido para su diversión, las numerosas zanjas sin cubrir que recorren de arriba abajo las calles de la ciudad, pues parece que el plan para instalar la fibra no contempla el reasfaltado de calles ni el empedrado de aceras. En definitiva, lo que los periodistas podrán gozar durante quince días, los ciudadanos deberán sufrirlo hasta sabe Dios cuándo.

Otros maravillosos ejemplos de las acciones ad hoc que se están llevando a cabo en el país son la nueva línea telefónica puesta a disposición de los ciudadanos para poder denunciar abusos contra menores…disponible sólo durante el período del CAN; el envío de una cincuentena de médicos a Alemania, España y Portugal para su formación en, atención, medidas preventivas y de emergencia para el período del CAN 2010. En fin, que pobre del niño que esté llevando palos en este momento, o que se los lleve en febrero del año que viene, y pobre del enfermo que se muere por un mal tratamiento médico hoy. Pobre y tonto, pues ya podía esperar hasta enero y disfrutar de las ventajas que el CAN le ofrece al angoleño. La absurdidad puede consultarse en la página oficial del COCAN 2010.

En el apartado de salud de la página oficial, destacan dos disparates de órdago. El primero dice así: as Instituições Nacionais de Assistência Médica assegurando serviços imediatos e de contingência (p.e. Cruz Vermelha, Médicos Sem Fronteiras e outras); ¿Desde cuándo MSF es considerada una institución médica angoleña? Además, ni siquiera trabajan en Angola, pues cerraron su misión hace ya algunos años, tras dar por terminado el período de emergencia humanitaria. Increíblemente, MSF es incluido en el cuadro del CAN. Ver para creer. La otra gran barbaridad (simplemente por su carácter temporal y específicamente enfocado para la denominada "familia del futbol") es esa que dice así: as empresas SOS e MRI, que detém no total de 6 aviões a jacto, ambulâncias aéreas, estarão disponíveis para o transporte de traumatizados, a partir de qualquer das cidades anfitriãs, para Luanda e ou para Joanesburgo em três horas; así, mientras que en Angola lo normal es que te diagnostiquen una malaria, tengas ya SIDA como fiebre tifoidea, como un simple constipado o una incómoda diarrea, y puedas morir durante el parto por una leve hemorragia mal cortada o una infección, durante quince días el angoleño podrá contar con, atención, seis jets-ambulancia privados para su evacuación a Sudáfrica.

Paciencia, pues a pesar de que pueda parecer una espléndida y lógica organización no pasa de ser una simple broma de mal gusto. Y es que todos esos mecanismos de contingencia parecen enfocados al personal extranjero y a la denominada "familia del fútbol", o lo que es lo mismo a cuatro gatos venidos del extranjero a asistir y participar en el CAN. Simple fachada. El angoleño de a pie continuará teniendo que pagar "gasosa" al guarda del Hospital Central para poder entrar y tener el derecho de guardar cola durante cuatro horas para recibir consulta. Y encima, durante esos quince días, quién sabe en cuánto se convertirán esas cuatro horas de espera, pues todos los recursos estarán concentrados en “la familia del fútbol”. El esperpento aquí es intentar aparentar una situación de normalidad en un contexto en el que la anormalidad campa a sus anchas. Aquí todo es aleatorio, un día todo puede funcionar y al siguiente nada sale como debería, aun habiendo seguido exactamente los mismos pasos que el día anterior.

El CAN 2010, además de estos y otros tantos disparates ha traído hasta mí una lucha sin tregua contra la manada de chinos que trabajan día y noche en el hotel que tengo en frente de casa. Tras un año de ruidos a las dos de la mañana de un lunes, de gritos en pijama desde el medio de la calle a los tipos que descargaban ladrillos a las tres de la mañana de un viernes cualquiera, de excavadoras derribando el muro de tu casa y reventando la puerta de la calle mientras maniobraba para entrar en la obra, de camiones bloqueando la salida de tu coche, etc. Un año viendo cómo crecía un monstruo de seis pisos en un calle con casas de no más de dos: el Hotel Lubango, otra oferta de los anfitriones para los miles de turistas que se espera que lleguen a la ciudad. Mi tristeza aumenta cuanto, tras toda esa lucha en defensa de mi descanso, más aumentan mis dudas sobre si este hotel estará listo para la fecha marcada. Tanta molestia para nada.

En fin, qué le vamos a hacer. La oportunidad para la mejora de la vida de los angoleños se desvanece una vez más, junto con los miles de millones invertidos en la preparación de esta gran cita. Lo que quede después de enero, poco le servirá a la gran mayoría del pueblo. En una ciudad con tan sólo dos equipos de futbol en la liga nacional, ¿quién va a utilizar un estadio con capacidad para 20.000 personas que está a las afueras de la ciudad, sin medios de transporte que lleguen hasta allí y con un coste de mantenimiento elevadísimo? Y aun más, ¿quién va a proveer la energía para todas estas nuevas instalaciones (hoteles, estadios, etc.) en una ciudad que vive gracias los generadores, que en la mejor época del año llegan a suministrar tan sólo quince horas de energía por día? Es como intentar usar maquillaje para disimular el yeso de un brazo roto. El lavado de cara de Lubango es tan absurdo y tan espectacularmente insuficiente para una ciudad con carencias de tamaña envergadura que uno no puede sino pensar en qué va a pasar el uno de febrero de 2010, una vez los millones de las inversiones se hayan evaporado y la fiebre del fútbol haya desaparecido.

Nota del autor: que nadie se lleve a engaño con la foto del cartel del Hotel Lubango, pues el idílico diseño final de esta obra, así como la de su entorno, no existe más que en la cabeza del arquitecto portugués que le vendió su proyecto al gobierno angoleño sin llegar a salir de su bufete en Lisboa. Aun hoy ningún vecino tenemos ni idea de dónde salieron esas palmera centenarias, ni ese autobús rojo, ni esa calle asfaltada y esos jardines de Babilonia desde los que contemplar la puesta de sol ( esa misma puesta que por desgracia ha sido eclipsada por la nueva sombra que proyecta el hotel sobre la ventana de mi casa) y a los niños jugar en la calle mientras estudiamos la cartelera para decidir si vamos al cine, a la ópera o al teatro. Por cierto, esos chinos voyeurs viven asomados a los andamios piropeando (o eso creo, pues los piropos son proferidos en su lengua) a las mozas que pasean por la calle.
Si es que "xaxo", el ramo de la construcción está "mu" mal hoy día, pero que "mu" mal. Si yo te contara, durante mi época de encofrador... Aquello "xaxo", aquello sí que era vida: "pofesionalidad" y compañerismo. Nada de estos africanos que vienen ahora sin compromiso y sin "na de na". Si yo te contara "xaxo", cuánto fardaba yo con mi Renault Megane con aquellas llantas. Sí "xaxo", aquellas me las compré yo con mi primer encofrado, mis primeros mil napos, "pa" allá fueron "xaxo". Ahhhh, qué buena época aquella, y mira tú ahora "xaxo", mira esos xinos "to" o día asomados en el andamio y profanando una religión como la de piropear a las mozas. Porque sí "xaxo", sí, porque aquello "e" uma religión, ni un arte ni un don "xaxo", que eso son "to" estupideces. Porque en el piropo, en eso "xaxo", en eso uno cree a ojos cerrados, uno entrega su ser al piropo. Pero recoge la fiambrera "xaxo", que eso "e" otra historia y la sirena ya tocó. Vuelta al tajo.

leer más...